Hay ríos metafísicos. Sí, querida, claro. Y vos estarás cuidando a tu hijo, llorando de a ratos, y aquí ya es otro día y un sol amarillo que no calienta.

Julio Cortázar.



sábado, 30 de octubre de 2010

Hasta la victoria, Compañero

"Los hombres como tú, Libertador, no mueren;
sino que cierran los ojos
y se quedan velando".


Hay pérdidas que, por mucho tiempo que pase, son difíciles de asimilar. La partida de Néstor Kirchner es una de esas.
Kirchner marcó un antes y un después en mi generación. Eramos una generación sin futuro y que, para peor, descreía de la política porque era la culpable de habernos robado el porvenir. En eso andábamos cuando se erigió su figura como alternativa al menemato en medio del caos, y llegó al ballotage, se bajó el otro infeliz y Él quedó consagrado como Presidente. Muchos creían que era más de lo mismo. Muchos tuvieron que retractarse.
La política no podía y no debía ser eso, tenía que ser mucho más.
Todavía recuerdo ese 25 de mayo de 2003, sus palabras ante la Asamblea Legislativa: "Vengo a proponerles un sueño...". Y a los pocos días denunciaba por cadena nacional a la corte de los milagros, impulsaba la anulación de las leyes de la desvergüenza, le decía chau al fondo monetario, recuperaba el trabajo, los salarios, y la esperanza. Comenzó así a sentar las bases de un modelo que nos permitió a los jóvenes ver que no todo era lo mismo, que otro país era posible si nos animabamos a soñar.
Con el correr de los días nos ibamos dando cuenta de que la política no era solo un mar de caretaje que únicamente servía para destruír. Efectivamente era algo más: era la herramienta que teníamos para realizar nuestros sueños de libertad, de igualdad, de solidaridad, de justicia, de amor.
Poco a poco fue sacando a la argentina del más hondo infierno en el que la habían sumido los entreguistas, y llegado el momento, empezó a esbozar el modelo productivo que quería instalar. Ahí aparecieron las primeras resistencias, pese a las cuales terminó su mandato con altísimos índices de popularidad, y no quiso ser reelecto porque entendió que era el momento de Cristina, su compañera de toda la vida. Cristina, recogiendo las banderas de nuestro eterno conductor, tomó una medida en aras de mejorar la distribución del ingreso que le costaría uan sublevación de los golpistas de siempre. Perdimos contra el campo.
¿Perdimos contra el campo? Durante esos meses del 2008 en los que algunos que se creían Dios, sin haber sido votados por nadie, desafiaban a la democracia y se pensaban capaces de decidir quién podía transitar libremente el país y quién no, los jóvenes sentimos que el modelo iniciado por Néstor Kirchner y continuado por Cristina, estaba en peligro; y que lo menos que podíamos hacer, después de habernos devuelto la fe, el futuro y los sueños, era ponernos la camiseta y jugarnos a fondo por ellos, por nosotros.
Comenzó así el resurgir vehemente de la Juventud maravillosa, otrora aniquilada por los genocidas al servicio del imperio. Y la Juventud maravillosa era consciente de que no podía permitir que el pasado se repita y que a la izquierda del Kirchnerismo, la pared. Y salimos a la calle.

Salimos a la calle a pelear por la democratización de los medios, y de la mano de Néstor y Cristina tuvimos la ley de medios.
Salimos a la calle a pelear por la igualdad, y junto a ellos, tuvimos la ley de matrimonio igualitario.
Sin que nos dieran tiempo a salir a pelear por ello, y demostrando que a veces eran más revolucionarios que nosotros, estatizaron Aerolíneas Argentinas y la administración de los recursos de los trabajadores.
En eso estabamos cuando nos quedamos sin él. A las 9.15 del 27 de octubre del 2010 se anunciaba la muerte de Néstor Kirchner y a mí se me venía el mundo abajo. Me abordó una tristeza infinita, rompí en llanto y estuve 4 días llorando.
Tras el dolor de los primeros días -que no se fue, pero se hizo un poco menos insoportable-, hubo una conclusión casi unánime entre nosotros los jóvenes: Vamos por nuestros principios, por nuestras ideas, por la memoria de Néstor y por la fortaleza de Cristina, a redoblar los esfuerzos por los humildes!
Muchas gracias, Pingüino querido, por habernos devuelto la fe, la esperanza, los sueños, la alegría. Te prometo que tu muerte no va a ser en vano. Te vamos a extrañar mucho. Descansá en paz.
HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

sábado, 23 de octubre de 2010

LMD

Se trata de no ser siempre los mismos,
se trata de tratar de no cansarse,
se trata de caer y levantarse,
se trata de escaparle a tus abismos;

se trata de perderme por los bares,
de encontrarte al final de cada copa,
se trata de entendernos sin la ropa,
de aprender de tu espalda y sus lunares.

Se trata de indultarte en cada nota,
Se trata de poder seguir cantando,
se trata de quedarme si te vas.

Se trata de ser digno en la derrota,
se trata de ver quién salió ganando,
se trata de olvidarte una vez más.

Buenos Aires, Mayo 14 de 2010

martes, 3 de agosto de 2010

A veces.-

"El hombre hace cualquier cosa con tal de hacer el amor, incluso enamorarse. La mujer hace cualquier cosa con tal de enamorarse, incluso hacer el amor."

viernes, 9 de abril de 2010

Para no olvidar...



"Sólo viviendo absurdamente se podría romper alguna vez este absurdo infinito", se repitió Oliveira.

sábado, 3 de abril de 2010

En la vida todo es ir...

Ítaca
Kavafis


Cuando emprendas el regreso a Itaca
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, rico en aventuras.
A Lestrigones y a Cíclopes
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones ni a Cíclopes
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
visita los mercados fenicios
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, ámbar y ébano,
aromas deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre en la memoria a Itaca.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.

Itaca te regaló un hermoso viaje,
sin ella el camino no hubieras emprendido,
mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, Itaca no te engañó.
Rico en saber y en vida como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Itacas.

Una parte del principio

El Caminante I
Alejandro Dolina


Cualquier dictamen sobre la persona de Tomas Dorkas es necesariamente apresurado. Puedo garantizar, eso sí, su calvicie y su estatura exigua.
La primera vez que lo vi, fue en la calle Bacacay. Por comodidad literaria, podría mentir que andaba yo sin rumbo fijo. La verdad es que -como casi siempre- dudaba entre algunos rumbos posibles. Dorkas apareció a mis espaldas e hizo oír su voz chillona.
- Tenga cuidado, amigo. Este barrio está lleno de brujas. No le conviene caminar cerca de las paredes.
Mientras hablaba, se movía a mi alrededor con paso gimnástico
- Yo si fuera usted, buscaría la luz de la avenida. Aquí suceden cosas muy extrañas.
Después de esta frase, ensayo una carrerita y me sacó como cuarenta metros de ventaja. Yo apuré el paso y, tal vez por cortesía, le grité.
- Espere... si quiere decirme algo, dígamelo del todo...deténgase, por favor.
- Ese es el punto... no puedo detenerme. Y no es una metáfora. Quiero decir que me resulta enteramente imposible dejar de caminar.
El hombre se creyó en el caso de ilustrar sus palabras con movimientos ostensibles. Empezó a trotar en zig-zag, mientras reclamó con mirada insistente un gesto de compresión.
- Pero, ¿Por qué no puede detenerse?.
-Sí me hace el favor de acompañarme un rato, se lo explicaré.
Doblamos por Artigas hacia el norte. Tuve la sensación de que Dorkas usaba su paso como recurso expresivo. Marchaba más lentamente en los silencios. Enfatizaba pisando fuerte. Cuando no encontraba una palabra, su andar se hacía sinuoso. Y si trataba de recordar algún detalle olvidado, directamente retrocedía.
-Me llamo Tomas Dorkas y vivo en todas partes. Así como me ve, yo he sido un gran seductor. He tenido muchas mujeres, no es por presumir. Las amaba por un tiempito y después las abandonaba. Trataba de lograr que se enamoraran de mí y cuando estaba seguro de ello, desaparecía.
Dorkas subrayaba la inconstancia de sus amores subiendo y bajando el cordón de la vereda.
- Pero un día, tuve la desgracia de encontrarme con la bruja. Por si usted no lo sabe, se trata de la mujer más hermosa del mundo. En verdad, ella también disfrutaba provocando amores desgraciados. Yo me enamoré vergonzosamente. Era capaz de cumplir las comisiones más indignas, con tal de complacerla. Una noche me comunicó su decisión de abandonarme, en los términos más crudos. Entonces me desesperé. Me arrastre como un gusano. Imploré, supliqué. Y luego me ejercité en el reproche minucioso. La bruja resolvió castigar mi estupidez: me hechizo. Me hechizo del modo espantoso que usted puede ver. Estoy condenado a caminar perpetuamente.
No puede evitar algunas indagaciones burguesas.
-Disculpe, señor Dorkas. Pero... ¿Cómo hace usted para vivir al trote? Hay ciertas cosas....
-Sí, ya se. Todos preguntan lo mismo. Uno se acostumbra. No quiero escandalizarlo con detalles: puedo decirle que me las arregló bastante bien. Por ejemplo, puedo dormir caminando. Lo malo es que a veces me despierto en lugares totalmente desconocidos.
- ¿Y no hay ninguna forma de romper el hechizo?
- Claro que sí. Los brujos de Chiclana me han dicho que para liberarme, debo encontrar cinco cosas. Desde luego, se trata de hallazgos casi imposibles.
- A ver.
- Primero: una copa del licor del recuerdo... segundo: localizar una de las entradas del infierno... tercero: conseguir la cigarrera de níquel que garantiza el amor de las mujeres...cuarto: encontrar a alguien que ame a la bruja más que yo... quinto: estrechar la mano de Manuel Manbed.
- Creo que los brujos de Chiclana se han burlado de usted. Jamás podrá cumplir. Y ahora, si me permite, su conversación es muy interesante, pero estoy empezando a casarme.
- No se preocupe, estoy acostumbrado. Siempre sucede lo mismo. Ya nos encontraremos: algo me dice que usted va a ayudarme.
- ¿Qué le hace pensar tal cosa?
Dorkas empezó a explicármelo. Pero la esperanza le aceleraba el paso y ya no pude seguirlo. Me senté en un umbral y dejé que se fuera hablando solo.